Descubra una froma diferente de disfrutar de la gastronomía y jugar al golf
Dia 1
Llegada y check in en el Chateau des Vigiers. Cena en la brasserie "Le Chai". Alojamiento en el Chateau.
Dia 2
Desayuno en el Chateau. Golf en Vigiers con salida reservada. Tarde libre u opción de visitar la ciudad de Bergerac. Cena en Restaurante Gourmet Las Fresques.
Alojamiento en el Chateau.
Dia 3
Desayuno en el Chateau. Golf en Vigiers con salida reservada.
Tarde libre u opción de visitar las cavas de St. Emilion y su pueblo medieval. Alojamiento en el Chateau.
Dia 4
Desayuno en el Chateau. Golf en Vigiers con salida reservada. Para los no golfistas opción de visitar el colorido mercado de
Ste. Foy La Grande (solo domingos). Cena en la brasserie "Le Chai". Alojamiento en el Chateau.
Dia 5
Desayuno en el Chateau. Check out del Chateau.
Incluyendo;
4 noches de alojamiento en el Chateau des Vigiers compartiendo habitación doble Tradition (en Relais) o Classic (en Chateau)
Desayuno diario
3 días de Golf ilimitado en el Chateau des Vigiers o del SPA con 75 minutos de masaje o tratamiento de belleza por persona durante la estancia
1 Cena Gourmet en Les Fresques de 4 platos
2 Cenas Gourmet en La Brasserie de 3 platos
bebidas no incluidas
Precios por persona:
Habitación Classic (en Chateau):
Primavera 2010: Abril y Mayo: 490,00€ - (excepto Semana Santa: 505,00€ -pedir programa-)
Verano 2010: de Junio a Septiembre: 585,00€
Otoño 2010: Octubre y Noviembre: 490,00€
Invierno 2010: de Diciembre a Marzo 2011: 400,00€
Bergerac: ciudad natal del imaginario Ciriano, une la dulzura de sus paisajes, el encanto de su casco viejo con el sabor de las especialidades de su tierra.
Descubrira, en un entorno protegido pero no por eso menos animado, la gastronomía local y los sabores lejendarios, las numerosas animaciones,
los vinos de Bergerac, los mercados y los rastros. Su renovado, el casco viejo es hoy el lugar predilecto de los visitantes
que aprecian pasear por sus calles y plazoletas mientras que el omnipresente rio Dordona, uno de los más bonitos de Francia cruza Bergerac.
Saint-Emilion: Aunque muchos visitantes llegan atraídos por la experiencia de los vinos, se van con el inolvidable recuerdo de su poblado.
Efectivamente, uno de los mayores placeres de hacer turismo por la zona de Burdeos es entrar a Saint-Emilion,
caminar por sus calles estrechas; atravesar sus callejones; tomarse tiempo para mirar sus casas antiguas de
dos plantas, construidas con una piedra de un sutil y luminoso color ocre; y observar sus ventanas llenas de flores.
En el centro del poblado están los comercios de vinos y souvenirs, así como diversas galerías de arte,
algunas de las cuales tienen por techo y paredes matas de parra.
Saint-Emilion es tan pequeño que podrá atravesarlo en menos de media hora,
subiendo algunas lomas empinadas y apreciando los viñedos que rodean los 360 grados de su perímetro.
Una constante de este poblado son sus iglesias y monasterios antiguos, que dan idea de un pasado ligado a las tradiciones religiosas.
Durante varios siglos, esta zona fue parte de la ruta de los peregrinos que se dirigían hacia Santiago de Compostela.
Ademas, podra visitar las Cavas subterraneas que forman un infinito laberinto bajo la ciudad.
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Bergerac |

El hotel es un magnífico castillo del siglo XVI totalmente reformado. Rodeado por un campo de golf de 18 hoyos, está ubicado en la región vinícola de la Dordogne, a 85 kilómetros de Burdeos. El hotel cuenta con piscina de verano, dos pistas de tenis, sala de bridge, sala de billar, biblioteca, salón de té, piano bar, restaurante, cafetería, salones sociales y parking.

Este campo de 27 hoyos, se caracteriza por el precioso entorno en el que se ubica. Un antiguo viñedo, rodeado por un bosquecillo de robles y pequeños lagos hacen de este recorrido (3 x 9 hoyos) uno de los más agradables de la zona. Estupendo para el jugador amateur.

En este encatador pueblo, además de degustar los mejores vinos, podra visitar las Cavas subterraneas que forman un infinito laberinto bajo la ciudad.

Bergerac: ciudad natal del imaginario Cyrano, une la dulzura de sus paisajes, el encanto de su casco viejo con el sabor de las especialidades de su tierra.